16 junio 2013

Las borracheras de fin de semana pueden causar daños hepáticos duraderos


Una "noche loca", mucho tiempo después de la resaca, puede pasarle al cuerpo una factura más grande de lo que se creía. Un nuevo estudio ha revelado una singular conexión entre las borracheras y el riesgo de desarrollar enfermedad hepática alcohólica y otros problemas de salud.
El equipo de Shivendra Shukla, de la Escuela de Medicina en la Universidad de Misuri, ha encontrado que las borracheras tienen un efecto profundo sobre el hígado en diversas formas de exposición al alcohol. Por tanto, ya no se puede considerar al consumo crónico de alcohol como el único camino hacia el desarrollo de enfermedad hepática alcohólica.
Es importante dejar claro que en una persona que bebe con mucha frecuencia habrá más daños hepáticos si además suele emborracharse, pero las borracheras de por sí tienen un efecto propio y muy peligroso sobre el hígado. Los investigadores de la Universidad de Misuri estudiaron los efectos de beber hasta emborracharse cuando eso se combina con un consumo crónico de alcohol. También analizaron los efectos de la borrachera en casos aislados en que no estaba asociado con un consumo crónico de alcohol.
En la investigación se trabajó usando la definición de consumo excesivo de alcohol del Instituto Nacional estadounidense sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA), según la cual, el consumo excesivo de alcohol para las mujeres es tomar cuatro o más copas en dos horas, y para los hombres, cinco o más copas en el mismo tiempo. Se estima que el 29 por ciento de las mujeres y el 43 por ciento de los hombres han consumido alcohol en exceso al menos una vez en el transcurso de un año.

Mediante su estudio sobre la exposición al alcohol en ratas, los investigadores en el laboratorio de Shukla comprobaron que las borracheras amplificaban los daños hepáticos cuando ya había una preexposición debida al consumo crónico de alcohol. El hígado ejerce una gran influencia sobre muchos procesos metabólicos, incluyendo los que permiten la acción de fármacos y nutrientes, así como los subyacentes en la producción de múltiples agentes bioquímicos que son necesarios para que funcionen correctamente el corazón, los riñones, los vasos sanguíneos y el cerebro.
Por tanto, es un error considerar que las borracheras  sólo dañan el hígado. Éstas crean una respuesta inflamatoria en él. Dicha reacción es como una bomba de racimo, provocando efectos nocivos en otros sistemas del cuerpo.

Crédito: http://medicine.missouri.edu



Tomado de: http://dhfinformaciones.blogspot.com.ar/2013/06/las-borracheras-de-fin-de-semana-pueden.html

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